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Algo para tomarse a pecho Parte II: Llena su vida de color de rosa

La semana pasada hablábamos de los efectos preventivos que tiene una dieta adecuada en la prevención del cáncer de pecho. Pero, a partir de qué momento comienza a ser importante?
fddcb5701f1791a802a6fee72ce0a9eeA pesar de que es una enfermedad que se manifiesta a partir de los 40 ó 50 años, debemos de ser conscientes, que la salud de los senos se determina en gran medida durante el desarrollo del tejido mamario, puesto que es en ese momento cuando el pecho es más vulnerable y sensible a los estímulos ambientales. Ya existen estudios acerca de los efectos, de cómo una nutrición adecuada durante la infancia puede influir en la aparición del cáncer de mama durante la edad adulta, y que muestran cómo el consumo de ciertos alimentos durante este período de desarrollo puede determinar un cambio en la fisiología de la mama haciéndola menos susceptible a sufrir un cáncer en el futuro.
Imaginemos que el pecho es como una planta; si ésta se expone a los nutrientes apropiados será más probable que desarrolle un sistema más fuerte capaz de soportar cualquier tormenta, de modo que cuando sus células necesiten ser renovadas lo hagan de una forma estable, evitando el crecimiento incontrolado de la célula y sus descendientes dando lugar a los nódulos o tumores.
El lugar donde se originan o derivan la mayoría de estos tumores y cánceres invasivos son los TDLU (unidad ducto alveolar terminal), es decir el punto final de cada conducto mamario que drena a cada lóbulo que se extiende desde el pezón. Si reducimos el número de los conductos, unidades secretoras eficaces de TDLU, se reduce la posibilidad de desarrollar esta terrible enfermedad.
Por supuesto no existe una dieta milagro, que la erradique, pero sí tenemos a nuestro alcance, productos que pueden influir en la salud a largo plazo de éste órgano crítico, por lo que es imperativa la aplicación de unos hábitos alimenticios a nuestros jóvenes.
El consumo de soja está relacionada con un menor crecimiento de estas unidades lobulares en el pecho, por lo que, debemos dar prioridad en su dieta, a la presencia de antioxidantes (se ocupan de proteger a las células y por otro lado evitan la contaminación de las otras en caso de daño), y otros nutrientes que procedan de alimentos bajos en grasas animales y con un alto aporte de fibra, alimentos procedentes de fuentes vegetales como semillas, nueces, aguacate; verduras crucífera como el brócoli, coles, col rizada, coliflor, coles de Bruselas (contienen compuestos  como los isotiocianatos, que protegen las células contra el daño y estimulan los genes que inhiben la formación de los tumores), siempre crudas o ligeramente cocidas para preservar sus nutrientes;  pescado de agua fría como el atún y el salmón; sin olvidarnos por supuesto de los alimentos con un alto contenido en fibra: lentejas, nueces, aguacates,  semillas y frutas, etc.
Los alimentos a evitar, son todos aquellos que sobrecargan de toxinas el organismo, como los azúcares, grasas sintéticas, proteínas animales, quesos, productos lácteos, productos refinados como el pan, galletas, bollería, etc.
Y no nos olvidemos de evitar la exposición a los estrógenos, dado que estimulan la división celular. Se ha demostrado que las mujeres que toman estrógenos por vía oral están más expuestas, no sólo a desarrollar cáncer de mama, sino que tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de endometrio, de sufrir ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, coágulos sanguíneos en los pulmones, demencia, etc. El efecto del estrógeno en las niñas puede causar desaceleramiento o detención inicial del crecimiento, así como afectar a su sincronización y velocidad en su desarrollo sexual. Cómo podéis ver, es mejor sufrir calores que todo lo mencionado.
Y ya por último, no pensemos que esta enfermedad tan sólo nos afecta a las mujeres, un 1 por 100 de los cánceres de mama se produce en los varones, normalmente con un pronóstico más grabe, debido a que se diagnostica más tarde. Son especialmente propensos, aquellos en cuya familia se ha padecido, si ha sufrido el síndrome de Klinefelter (no producción de testosterona), u otras enfermedades testiculares o sobrepeso.
“No lo olvides: si no cuidas tú cuerpo ¿Dónde vas a vivir?”

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