Presentación


¿Os habéis preguntado alguna vez porqué y cómo comienzan a aparecer esas pequeñas arrugas en el escote y entre los pechos a partir de cierta edad?.  Puede que, como me ocurrió a mí, no lo notéis si tenéis 20 años, pero después de algún tiempo os aseguro que un día os miraréis en el espejo y “Oh, horror, ¿qué son estas líneas verticales entre los pechos? ¿Cómo han aparecido?”. Esta es mi historia y la de tantas otras mujeres que han pasado de los 20 años pero siguen preocupándose de su aspecto físico y su salud, y así nació la solución a este problema: Pillow Bra.

A menudo, los grandes inventos empiezan con una exclamación: unos nacieron con un Eureka y, bueno, este surgió con un “Oh Dios mío…”. Confieso que inicialmente me preocupó bastante, pero lejos de echarme atrás, comencé a buscar soluciones a este problema desde el primer día.

Aunque duermo habitualmente con sujetador, observé que cuando lo hacía de costado, postura que adoptamos la mayoría de las personas, esto no impedía que los pechos se deslizaran  uno sobre el otro arrastrando y concentrando toda la piel del escote en la zona donde se unen los senos y entre ellos.  Permanecer en esta postura durante horas, provocaba que cada mañana al levantarme toda la piel del escote y la de la zona intermamaria, mostrara unas antiestéticas líneas verticales, que bien es cierto,  solían desaparecer durante el día, pero tan sólo para volver a aparecer de nuevo a la mañana siguiente.

Este hábito de dormir en la misma posición  noche tras noche acabaría provocando que un día, éstas ya no desaparecieran, instalándose en la piel definitivamente, en forma de esas horribles arrugas que tanto afean nuestro escote en un proceso similar al que sucede en nuestro rostro con las arrugas de expresión, que se van generando por la repetición continua de nuestros gestos habituales.

Puesto que todo indicaba que la arruga nacía durmiendo de costado, me dije: “¡Fácil!, durmamos boca arriba”. Pero lo cierto es que después de un par de noches pude comprobar que en esta posición los pechos se deslizaban hacia los lados, tirando de la piel desde el centro y forzándola, aparte de provocar un dolor lumbar “de los de aquí te espero”…

“Probemos a dormir boca abajo”, seguí pensando, pero, obviamente aparte de tremendamente incómodo, suponía aplastarme los senos… ¿Conclusión? No, gracias.

Mi postura preferida seguía siendo dormir de costado, a pesar de ser la postura que generaba más arrugas. Decidí colocar una pequeña almohada entre ellos. Parecía funcionar al principio, pero la almohada se deslizaba y era necesario volver a colocarla una y otra vez por lo que, sí, conseguí tener los pechos separados, pero no pude pegar ojo en toda la noche…

A pesar de todo, no me di por vencida y seguí observando cómo se comportaba el pecho en distintas posturas que solemos adoptar al dormir: si se estiraba, hacia qué lado, y cuál era su posición natural y más cómoda. Y mientras seguía pensando un día tras otro en soluciones para evitar la formación de las arrugas me di cuenta de que la solución consistía en ¡RELLENAR!, no separar.

De ese modo surgió la idea de crear una almohadilla que se adaptara a la forma de los pechos, rellenando de forma flexible, el vacío que se generaba entre los mismos. Al  no juntarse, no se producen arrugas en la piel existente entre ellos ni  tiran de la piel del escote.

Sin embargo, me quedaba otro problema por resolver ¿qué hacer para contener los pechos y evitar que por su propio peso fueran debilitando la piel que los soporta, la del escote, provocando su caída? ¡CONTENERLOS!

Sabía que la caída de los senos se produce principalmente por la falta músculo alguno que los soporte, siendo la piel el único con el que cuentan. A medida que el pecho pierde consistencia y se cae, va tirando progresivamente de la piel del escote. Es por ello que es muy importante que siempre necesiten ser soportados por una prenda adecuada.

Y, sobre todo, ¿cómo hacer que la almohadilla quedara sujeta entre los pechos, sin moverse? Estaba claro que la solución pasaba por crear un sujetador que cumpliera con la función de sujetar sin deformar y a la vez integrarauna almohadilla entre los senos para evitar que estos se deslizaran y juntaran ¡y así nacía Pillow Bra!

Me puse manos a la obra y en pocas semanas tenía un prototipo casero, que fui mejorando gracias a mis estudios sobre patronaje industrial y sastrería. Después de un tiempo, empecé a compartir mi descubrimiento con mis amigas ¡y todas querían uno! Por eso, y porque ya no puedo dormir sin mi Pillow Bra, me decidí a fabricarlo y comercializarlo, poniéndolo a disposición de todas vosotras.

Ahora quiero presentaros el producto definitivo, que incorpora todas las mejoras de diseño y materiales que he ido desarrollando a lo largo de los últimos 3 años.

Con Pillow Bra, las arrugas ya no me quitan el sueño.

 

¿A qué esperas para probarlo?

 

Marta Fernández Cuevas
Directora Pillow Bra